• Pilar Paredes

¿Cómo saber si has elegido bien a tu socio? El significado de Bromance.



El término bromance proviene de las palabras en inglés brother y romance, pero no se refiere a una relación amorosa, sino que, según David Carnie, director de la revista de Skateborading, “Big brother" y el primero en acuñar este término, aludimos a una relación entre dos amigos y compañeros que realizan juntos la práctica de "Skate".


La revista fundada en 1999, una época en la que la práctica del Skateboarding estaba revolucionando la calle, supuso una disrupción en la forma de concebir este deporte y lo elevó al nivel que tiene hoy en día haciendo del uso del monopatín algo normal.


Ni que decir tiene que en 2020, el monopatín ya se ha convertido en un medio de transporte urbano alternativo y que respeta el medio ambiente.



En la Antigua Grecia, la amistad entre dos hombres era considerada un bien que aportaba la felicidad mayor, ya que se basaba en la admiración mutua.

Aristóteles dedica los libros VIII y IX de su Ética a Nicómaco a tratar sobre la amistad.

En ella nos indica lo difícil que es mantener una relación de amistad con muchas personas ya que no es posible que encontremos afinidades en todas, siendo por ello un gran logro encontrar una persona con la que congeniar, ya que la amistad por naturaleza se orienta hacia un solo individuo.


Es preciso también alcanzar un conocimiento mutuo basado en la experiencia y tener, si no una plena conformidad de carácter, al menos una gran complementariedad del mismo, lo cual es siempre muy difícil.


Para el filósofo griego, el placer y la virtud son difíciles de hallar en un mismo individuo y por ello hace una distinción entre amigos útiles y amigos agradables.


Los útiles serían aquellos con los que hacer cosas útiles y bellas y los agradables aquellos que, dotados de virtud, se hacen acreedores de nuestra compañía y admiración.

Aunque en el siglo XIX la íntima amistad entre dos individuos del mismo sexo se consideraba un hábito noble y saludable, con la represión homosexual ( término que no se acuñó hasta 1969) de los años cincuenta, aumentó la susceptibilidad hacia las relaciones de amistad masculina y las demostraciones de afecto mutuo.

Me ha gustado mucho esta página web donde podemos observar fotografías vintages de parejas de hombres mostrando afecto, de una forma que hoy se consideraría quizá demasiado “gay”.


Todos hemos oído hablar de las Fraternidades universitarias norteamericanas , asociaciones de estudiantes pertenecientes a Universidades formadas por alumnos que comparten espacio y alojamiento, y también unos principios comunes con los que se identifican.

Pertenecer a una hermandad de este tipo es la aspiración de muchos jóvenes porque les permite formar parte de una élite que les proporcionará apoyo constante a lo largo de toda la vida.


Aunque hemos visto en muchas películas el lado sombrío de estas organizaciones – sectarismo, sumisión, abusos de poder, etc.-, ellas promueven, en principio, un sentimiento de “camaradería” que los motivará para emprender proyectos comunes.

También forjará, en ocasiones, amistades para toda la vida, incluso orientada hacia los negocios como la famosa hermandad de la Universidad de Yale “Skull and Bones” a la que pertenecieron personalidades famosas como George Bush padre e hijo.


A lo largo de la historia también hemos conocido grandes amistades masculinas, como Alejandro Magno y Efestión, el héroe mitológico Aquiles y su primo Patroclo, Salvador Dalí y Luis Buñuel, Jean Paul Sartre y Albert Camus o Bill Gates y Paul Allen.


Podíamos equiparar el término que Aristóteles denomina como amistad útil a esta relación que se establece entre dos socios unidos para crear un proyecto propio como en los casos de:

  • Bill Gates y Paul Allen que juntos fundaron Microsoft y crearon la industria informática.

  • Larry Page y Sergey Brin, los fundadores de Google hace 21 años, que se conocieron en la Universidad de Stanford y, aunque al principio no se cayeron muy bien, terminaron colaborando juntos en el proyecto que, además de hacerles multimillonarios, forjó las bases del cambio de paradigma en la historia de la tecnología.

Pero no siempre estas relaciones entre socios acaban bien, a pesar de iniciarse con un profundo sentimiento de admiración propia, factores externos o la intervención de terceros, como el famoso caso de la ruptura entre Paul McCartney y John Lennon, con Yoko Ono, amante del segundo, como agente de la discordia.


Y es que a veces los egos acaban por sustituir la admiración que les une por una competitividad atroz cuando su proyecto comienza a tener éxito.


Como muchas parejas en sus inicios, el romance se basa en esa ilusión por embarcarse en un proyecto común que ambos comparten.


Los sentimientos que producen descubrir en el otro cualidades y aptitudes que consagrarán dicho proyecto, generan la pasión y energía que permiten iniciar la aventura.


Digamos que el uno satisface en el otro una necesidad que éste tiene y al mismo tiempo potencia una habilidad en el otro.


Pero en ocasiones ocurre, como en las relaciones sentimentales, que los caminos acaban separándose ,naufragan los proyectos, fracasan sociedades y asociaciones.

No siempre es causa de que la cuenta de resultados de la empresa o negocio vaya mal, sino que, con el paso del tiempo los negocios se convierten en “entidades vivas propias” que van evolucionando y la visión de los socios acerca de por dónde se deben dirigir los pasos cuando la empresa ya esta consolidada, difiere y las desavenencias cada vez son mayores.


Dicen que el roce hace el cariño, pero en el ámbito laboral, la confianza, las horas compartidas, el no separar debidamente la vida privada de la profesional, y el no armonizar las prioridades, pueden acabar con amistades que empezaron siendo útiles, luego tan solo agradables para finalmente quedar destruidas degenerando en enemistades irreconciliables.


Ayer conduciendo por la ciudad vi la sugestiva imagen de una moto clásica con un Sidecar y me vino a la cabeza la idea de que una relación bromance entre socios puede concluir si no se halla suficientemente compensada.


Como decía Aristóteles, la relación de amistad debe basarse en la igualdad o, al menos, en un cierto equilibrio de cualidades.


Lo que uno aporta es lo que recibe el otro y viceversa. Pero a veces se quiebra porque son relaciones Sidecar.


El Sidecar supone un anexo, un valor añadido a la moto, ya que permite que uno no viaje solo; pero la moto por sí sola es un vehículo autónomo, aunque el Sidecar le proporcione estabilidad y evita que vuelque.


La existencia del Sidecar no es imprescindible para la moto. De hecho el Sidecar por sí solo no se mueve, no tiene autonomía alguna y es que, en ocasiones, las relaciones entre socios, como las de amor, buscan satisfacer una carencia individual (no necesariamente parasitaria) buscando en el otro lo que no se halla en uno mismo.


Una falta de autoestima o amor propio, la soledad e incluso la falta de afecto pueden llevarnos a asociaciones con personas que, si bien juzgamos idóneas en un primer momento para la consecución de nuestros sueños, no logran prosperar porque no están niveladas, tan solo sirven para cubrir una ausencia en la propia realización personal.


Cuando la pareja se rompe, es difícil conseguir la indemnización moral.


Quizá deberíamos de ser un poco más previsores, honestos y transparentes.

O firmar una contrato "prematrimonial" que garantice la disolución de la sociedad en términos satisfactorios en caso de discrepancias irreconciliables.



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